Un atajo hacia los documentos, no un sustituto de ellos
La doctrina sobre el derecho de acceso a la información pública en España está publicada, pero repartida en miles de documentos sin una base de datos detrás. Encontrar el criterio aplicable a un caso exige saber ya dónde mirar. Portal de Información intenta que no haga falta.
El problema que aborda
Los órganos de garantía de la transparencia llevan años resolviendo reclamaciones y publicando sus resoluciones. Ese conjunto es, en la práctica, el cuerpo de doctrina que fija qué se puede pedir y qué se puede denegar. El problema es cómo está publicado: documentos estáticos, organizados por año y por mes, con metadatos irregulares y direcciones que cambian cuando se renueva un sitio web.
El resultado es que un material valioso resulta difícil de usar. Quien no es especialista no sabe por dónde empezar, y quien lo es pierde tiempo en búsquedas manuales.
Cómo funciona por dentro
Ingesta y normalización
Los documentos públicos se incorporan a un almacén propio: se extrae su texto, se normalizan los metadatos y se reconcilian las inconsistencias de nomenclatura.
Doble índice
Cada documento se indexa dos veces: por palabras y por significado (vectores). Así se encuentra tanto lo que coincide literalmente como lo que trata del mismo asunto con otras palabras.
Recuperación y síntesis
Ante una pregunta se recuperan los pasajes más pertinentes y se entregan a un modelo de lenguaje, que redacta la respuesta apoyándose solo en ellos y marcando cada afirmación.
Verificación
La respuesta llega acompañada de los documentos citados con su enlace oficial. El paso final —comprobar— lo das tú, y es el importante.
De dónde salen los documentos
Del material que los propios órganos de garantía publican en abierto. El portal guarda el texto y los metadatos para poder buscar en ellos, y enlaza siempre al documento oficial: no pretende sustituir a la fuente ni convertirse en la versión de referencia de nada.
Las resoluciones se publican ya anonimizadas por el órgano que las dicta. Portal de Información no añade ninguna información personal que no estuviera ya en el documento público, y no elabora perfiles de personas a partir del corpus. Puedes ver exactamente qué hay indexado y con qué cobertura.
Por qué se paga
Cada consulta cuesta dinero de verdad: el modelo de lenguaje se factura por uso, y una pregunta que exige leer varios documentos consume más que una sencilla. El sistema mide ese consumo en tokens y lo cobra a una tarifa pública, sin cuotas ni suscripciones. Si no consultas, no pagas nada.
Sin cuenta
Unas pocas consultas gratuitas al día, para que puedas comprobar si te sirve antes de dar ningún dato.
Con cuenta
Recargas el saldo que quieras y consultas sin límite mientras te dure. Cada cargo queda desglosado para que puedas auditarlo.
Existe además un régimen de uso sin cargo: la administración del portal puede eximir del pago a cuentas concretas —investigación, periodismo, entidades sin ánimo de lucro, personal de las propias instituciones— o aplicarles una tarifa reducida. Si crees que tu caso encaja, escríbenos.
Qué no hace
- No presenta solicitudes ni reclamaciones. No es una sede electrónica ni se conecta con ningún registro administrativo. Para ejercer el derecho de acceso hay que acudir a los canales oficiales.
- No da asesoramiento jurídico. Describe lo que dicen los documentos; no valora tu caso ni predice su resultado.
- No garantiza exhaustividad. Responde sobre lo que tiene indexado. Si un documento no está en el corpus, para el agente no existe.
- No es infalible. Los modelos de lenguaje interpretan mal con cierta frecuencia. Por eso cada afirmación va con su fuente: para que puedas desmentirla.
Cómo está construido
Código propio en Python, con FastAPI y PostgreSQL con extensión vectorial, desplegado en contenedores. El modelo de lenguaje se invoca por API y es sustituible: la arquitectura no depende de un proveedor concreto, y la parte que más volumen mueve —la vectorización del corpus— puede alojarse en infraestructura propia.
Los metadatos del corpus se publican en una API abierta, junto con los vocabularios y los indicadores, para que cualquiera pueda reutilizarlos o comprobar los cálculos.
Estás interactuando con un sistema automatizado. Cómo se usa el modelo, qué datos se le envían y qué limitaciones tiene está detallado en la página de uso de inteligencia artificial.